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¿Costa Rica está matando sus ríos?
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Costa Rica se ha ganado el reconocimiento de todo el mundo por sus logros ambientales. Se ha promulgado leyes para proteger los bosques, la biodiversidad, y las zonas marinas, y su excelente sistema de parques nacionales y reservas atrae a más de un millón de turistas cada año. Sin embargo, continúa el abandono de una zona vital del medio ambiente con consecuencias que podrían destruir o degradar el resto de este maravilloso patrimonio natural. Se ha fallado hasta el momento en prestar la debida atención y protección a sus ríos y arroyos. Tradicionalmente Costa Rica ha considerado los ríos como una vez fueron considerados los bosques - como un recurso fácilmente renovable que hay que explotar para las necesidades del hombre. Dado el aumento del ritmo de desarrollo en todo el país se produce un aumento de la demanda de materiales de construcción - en particular, la arena y la grava necesaria en la construcción de carreteras y centros comerciales - la industria de la construcción está volviendo sus ojos a los ríos y arroyos como fuentes de abastecimiento muy prácticas y a la mano. Los ríos son de propiedad pública, y el costo de solicitar una concesión minera de río de parte del MINAET es relativamente baja en comparación con los beneficios que se obtienen de la venta de arena y grava. Por esa razón en los últimos dos años se ha observado un fuerte aumento en las solicitudes de concesiones de uso recónditos y hasta ahora prístinos arroyos como fuentes de materiales de construcción. Ejemplos de ello son el Río Aranjuez, cerca de Puntarenas, los ríos Uvita y Morete cerca de Punta Uvita, el Río Naranjo al sur de Manuel Antonio, y el Río Tigre, cerca de Puerto Jiménez en la Península de Osa. El aumento de las concesiones de explotaciones de ríos plantea una grave amenaza para el medio ambiente con repercusiones que van mucho más allá del propio río. Esto es lo que sucede cuando una operación minera de arena y grava excava un lecho de río vivo en el llamado proceso de minería en flujo. La remoción de los materiales provoca un cambio inmediato en la geometría del río. "Geometría" aquí se refiere a la forma y el curso del río. Incluye todos los meandros de las pequeñas y pozas, los rápidos y las rocas, las barras y los recodos, así como la vegetación de la ribera. La minería en flujo destruye esta geometría y la sustituye por una superficie relativamente plana. Esta simplificación de la geometría aumenta la velocidad del río, que a su vez aumenta la erosión. Las aguas moviéndose mas rápido tienden a diseminar las rocas, arena y grava en el río en lugar de depositarlo en las barras y rápidos. Esto elimina las pozas profundas y las aguas mansas, lo que implica que todas las criaturas que dependen de las aguas más profundas para sobrevivir ya no tienen hogar. La mayor fuerza erosiva del lecho alterado crea mayor erosión y modifica el cauce del río a lo largo de la parte exterior de las curvas en el río y aumenta el ritmo a que el río se mueve en su lecho. Esto aumenta la erosión de las riberas del río aún más. El aumento de la erosión pronto conduce a la pérdida de los ambientes ribereños. Este fragmento de los ecosistemas del río es muy importante como una forma de hábitat único que une la tierra y el agua. Se compone de especies que en general sólo existen a lo largo de la ribera. Estas especies no sólo proporcionan una vegetación única y frutas para el medio ambiente, sino que tiene raíces especialmente adaptadas para mantener la orilla del río en su lugar contra las fuerzas erosivas. Si la minería en flujo no llegara a dañar directamente esta vegetación, la acentuada fuerza de las aguas del río minado, eventualmente lo harían. No sólo el hábitat y el suministro de alimentos de las especies que requieren de esta vegetación se habrá ido, sino las cuencas y huecos recortados en los bancos y que están protegidos por las raíces se perderán también. Todo esto significa la pérdida de vegetación y ahora más sol cae directamente sobre el río. Esto cambia completamente el medio ambiente acuático a uno que es más brillante (depredadores pueden ver mejor) y más cálido (muchas especies no pueden tolerar el incremento en la temperatura). Resumiendo todo esto, la mayor temperatura del agua no permite la absorción de mayor cantidad de oxígeno que las criaturas necesitan “respirar”, a como lo hace el agua a menor temperatura La minería del lecho de río tiene repercusiones que llegan mucho más allá del lecho del río. El río es el corazón y sistema circulatorio de un ecosistema regional. Si el río es dañado o desviado en este caso, el daño al ecosistema no desaparece cuando la extracción se detiene. La alteración del cauce del río se alimenta de sí mismo y puede ser más destructivo con el tiempo, incluso se extiende a los afluentes del río. Esto se llama una retroalimentación del medio ambiente. A medida que se daña más el río, los impactos en el área circundante se incrementan. Se reducen drásticamente la biodiversidad y se eliminan muchas especies. Los efectos acumulativos de la degradación de los ríos daña todo el sistema alrededor de él, incluidos los bosques, la agricultura y las comunidades humanas. Puede tener un efecto desastroso sobre los acuíferos y el abastecimiento de agua. Asimismo, impacta la vitalidad de la zona alrededor de la boca del río incluidos los arrecifes de coral, manglares, y la pesca. Quizás la parte más triste de este "río-cidio", que parece haber acompañado el auge actual de desarrollo es que es completamente innecesario. Costa Rica cuenta con recursos abundantes de arena, grava, y aún mejores materiales de construcción tales como el granito descompuesto y caliche fuera de los cauces de los ríos. Algunos cerca, en las llanuras de inundación. Algunos en las zonas de montaña donde hay cauces de ríos prehistóricos. Los materiales pueden ser extraídos por medio de la minería a cielo abierto en tajos en cualquiera de estas áreas con mucho menos impacto y menor costo que en última instancia de los ríos. Esta es la razón por la cual la mayoría de los países desarrollados ya han prohibido la práctica de la minería en flujo en los ríos. Costa Rica también tiene que poner fin al uso de los arroyos y ríos como fuentes de material de construcción antes de que la abundancia de vida natural de los ríos, con sus nutrias, caimanes, ranas, peces, crustáceos, aves acuáticas, y especies aledañas, desaparezca completamente, dejando un trágico y empobrecido entorno. Carol Céspedes, Ph.D. Carol es el propietario de Halintours, Inc., una compañía de viajes especializada desde 1986 en el ecoturismo en América Latina. Actualmente reside en Austin, Texas. Bruce Melton P.E. Bruce es un ingeniero profesional certificado en el Estado de Texas. Ha trabajado como ingeniero civil con especialidad en los problemas ambientales críticos durante 25 años en Austin, Texas.. |
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